martes, 12 de septiembre de 2017

El niño de 12 años que se cambió de género y se arrepintió

Un joven australiano decidió hacer el tránsito para que lo tratasen como mujer, sin embargo, dos años después, se arrepintió de haber tomado esta decisión.


Un joven australiano de 12 años se cambia de género, quería sentirse mujer. Dos años después, reversó su decisión. Después de que le comenzaron a crecer los senos, por la aplicación de hormonas femeninas, Patrick Mitchell se arrepintió y le declara a su madre que se siente cómodo siendo varón. La historia fue publicada en el diario The Independent.

El médico tratante lo había diagnosticado con un trastorno psiquiátrico denominado disforia de género, el cual ha causado gran polémica y rechazo entre la comunidad LGBTI quienes, en la mayoría de los casos, afirman haber nacido en un cuerpo ajeno y no creen que se trate de una disforia que los considere personas enfermas. No obstante, Patrick le suplicó a su madre desear ser niña, su madre aceptó y buscó ayuda para empezar a tomar estrógenos.

Ahora, la súplica del niño a su madre es que lo vuelva a llevar al médico. Quiere volver a ser varón "Ya no estoy seguro de ser niña", dice Patrick.

Ha dejado de tomarse sus medicamentos y está a punto de comenzar una cirugía para remover el exceso de tejido mamario. Dicha condición médica está aumentando según la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos, que mediante un estudio investigativo, comprobó que el 1% de la población encuestada se considera variante de género.

La pregunta que surge es si es correcto que en las sociedades modernas se les permita a los menores de edad tomar este tipo de decisiones que puedan implicar un alto grado de consecuencias a futuro.

Pero no solo hay implicaciones en la salud, en este caso. Las personas transgénero sufren cambios drásticos durante la aplicación de hormonas, ya sean estrógenos o testosterona. Esto implica una reducción de la expectativa de vida para quien los consume.

Además, muchas personas que deciden cambiar de género se auto medican, por lo que no establecen criterios científicos a la hora de suministrar las dosis. En el caso de la testosterona cuando es aplicada en dosis superiores puede causar infartos y problemas cerebrales. Cuando se aplican hormonas el cuerpo empieza a desarrollar acné y las personas sufren cambios de humor drásticos.


viernes, 8 de septiembre de 2017

La trágica historia de la gimnasta que venció a ComaneciElena Mukhina obtuvo el oro en el mundial en Estrasburgo (Francia). Dos semanas antes de los Olímpicos en Rusia quedó tetrapléjica.

La gimnasta, que tenía 18 años en ese entonces, cayó mal mientras trataba de hacer ese famoso salto. El primer impacto lo recibió en su mandíbula. Se rompió el cuello y algunas vertebras. Quedó tetrapléjica. Cuando despertó lo primero que dijo fue: “Gracias a Dios no iré a los olímpicos”.


No estaba lista

La moscovita había sufrido una fractura en una de sus piernas en un campeonato de 1979. Pero como ella era la esperanza para posicionar a Rusia como el mejor del mundo en gimnasia, el líder del club nacional, Aman Shaniyazov y Klimenko la llamaron a entrenar antes de que se terminara de recuperar.

Mukhina volvió a lastimarse y tuvo que ser sometida a una cirugía en su pierna. Esta vez los entrenadores fueron más flexibles pero, de nuevo, la presionaron para que iniciara su entrenamiento antes de que hubiera terminado su recuperación.

A pesar de que Muhina no se había recuperado completamente, ella tenía que entrenar más horas diarias y además su entrenador le exigía incluir el ‘Salto Thomas’. Se trataba de una revancha y el grupo de gimnastas rusos estaba preocupado de que la rumana Nadia Comaneci -quien obtuvo sietes puntuaciones de 10 en las olimpiadas de 1976- repitiera la hazaña en suelo ruso.

Esta chica, de cabello dorado y de ojos azules, perdió a su madre cuando tenía cinco años en un incendio. Así que su abuela Ana Ivanova se hizo cargo de ella hasta que entró a la escuela de gimnasia a los 12 años. Allí pasaba la mayor parte de su tiempo y los entrenadores eran como sus padres.  

Las chicas que llegaban a esta escuela se enfrentaban a entrenamientos muy duros. Los valores eran perfección, valentía, riesgo y trabajo. Constantemente les repetían: “Tengo a las chicas más bellas del mundo, a las mejores del mundo. Ustedes pelean con la muerte pero salen airosas, brillan. La muerte no las alcanzará. Recuerden que la acrobacia es mover el cuerpo pero también el alma”.

Mukhina se destacó en el campeonato mundial de gimnasia de Estrasburgo (Francia) en 1978. Obtuvo cinco medallas de oro y desbancó a Comaneci. “Nos entrenan para ser las mejores de mundo. Si no logramos ser las mejores entre las mejores todo el esfuerzo no vale nada”, dijo la moscovita en una entrevista después de llevarse el mayor galardón.

En Estrasburgo Mukhina fue la vencedora por la complejidad de sus movimientos, por la combinación de elementos y la reconocida elegancia de las gimnastas rusas. Era en ese entonces la esperanza y la cara más visible para ganar las olimpiadas que se celebrarían en Moscú y para quitarle el título a Rumania.

Luego del accidente

Una vez iniciaron las olimpiadas el único comentario que se hizo fue que Mukhina no asistiría a la competencia porque se recuperaba de una lesión. Hasta un año después el mundo conoció el estado real de la deportista. Ese año le entregaron la Orden Olímpica, el galardón más importante concedido por el Comité Olímpico Internacional.

“Mi lesión podría haberse anticipado. Yo no estaba lista para hacer ese salto, así que si lo hacía era inevitable que me sucediera lo que me pasó. Yo había dicho, más de una vez, que me iba a romper el cuello haciendo ese elemento. Me había hecho mucho daño varias veces, pero él (el entrenador Mikhail Klimenko) simplemente respondió: ‘la gente como yo no se rompe el cuello’”, dijo Mukhina en una entrevista para medios locales.

La deportista también explicó que para su país ganar los Juegos Olimpicos siempre había significado algo más que el prestigio de la nación. Los deportistas encarnan la excelencia del país, son los que imponen un símbolo de superioridad. Por eso se demanda una victoria a cualquier precio. “En cuanto al riesgo, una vida humana vale poco en comparación con el prestigio de la nación; nos han enseñado a creer esto desde la infancia”, señaló.

La gimnasta conocida como la chica de mirada triste se preguntaba por qué los demás entrenadores de la selección nacional se quedaron callados. “Todos sabían que no estaba preparada para ese salto y guardaron silencio. Nadie se detuvo a decir que parara”.

A pesar de todo Mukhina también asumió responsabilidad: "Fui estúpida. Lo único que quería era justificar la confianza que habían puesto en mí y ser una heroína."

Klimenko no fue incluido en la lista de entrenadores olímpicos soviéticos debido al accidente de Mukhina. Emigró a Italia, donde vivió con sus hijos. Padeció cáncer y murió a los 65 años en noviembre del 2007. Y el ‘Salto Thomas‘ fue prohibido para la gimnasia femenina.

Rusia ganó en 1980 a pesar de todo lo que sucedió. No había duda de que el grupo de gimnasia en el que estaba Mukhina superaría a las rumanas.

Mukhina mostró un gran interés en los niños y jóvenes gimnastas, tanto antes como después de su lesión. También expresó una profunda fe religiosa, y era aficionada a los caballos y a los dibujos animados.

Agradeció a sus excompañeras que se mantuvieron en contacto con ella, especialmente Yelena Davydova, quien ganó el oro en 1980 -derrocando a Comaneci- y a quien describió como "una verdadera amiga".

La deportista murió a los 45 años por las complicaciones que le generaba su parálisis. A pesar de su tragedia, su legado sigue vivo. Ella fue la primera mujer en ejecutar elementos que se ven en la gimnasia como la pirueta mortal en suelo.

Ilustraciones de la decadencia humana que sólo entenderán las personas con criterio

El mundo contemporáneo esta lleno de apariencia, de mentiras, de incertidumbres, de irrealidades. Nos encontramos ante una sociedad con miedo, con cámaras por doquier y nada de descanso. Vivimos con la falsa necesidad de tenerlo todo al instante, de comprar lo último en la moda, de mostrar nuestros momentos más sentimentales en las redes sociales; aparentamos y nos vemos felices, queremos consuelo y simulamos tristeza y así todos parecen creerlo.


Vivimos con marcas comerciales por todo el cuerpo que parecen estar tatuadas en cada centímetro de nuestra piel. Deseamos pertenecer y ser distintos al mismo tiempo y las empresas lo saben. Queremos mostrar la belleza de nuestro cuerpo adornandolo con los más bellos collares o atuendos que sean específicamente de una marca. Criticamos a los demás y vivimos felices bajo esa rutina al ver que alguien prueba su estatus y clase social a través de las redes sociales, que compra un nuevo objeto que todos desean y lo único que hace es subirlo a Facebook, aunque nunca en su vida lo ocupe.

Vivimos en una realidad irreal, y ficticia a la que esperamos nunca llegar. Muchas mujeres hermosas y jóvenes se fijan en hombres mayores, horribles y con mucho dinero para obtener lo que anhelan. Queda de lado la felicidad real, el bienestar emocional, porque las emociones ahora se centran en la apariencia, en mostrar lo que no somos y querer lo que no tenemos, porque el anhelo a lo prohibido nos mueve y nos hace girar ante el mundo que piensa igual que nosotros.

Y la mayoría, con una marca en el pecho que dice “consumo”, nos dirigimos a la inevitable incertidumbre de no pertenecer, de ser excluidos si no tenemos las ventajas de encajar. El mundo está prefabricado; la comida es enlatada, la ropa, los programas de televisión en fin

No vivimos para cuidar a otro ser, a la naturaleza o a los animales, vivimos para cuidarnos, para enriquecernos, para lograr el poder absoluto que nos haga más fuertes que al resto. Los recursos que tenemos se acaban lentamente, pero nos cuesta trabajo entender esta premisa. Buscamos el placer inmediato, nos volvemos una sociedad con la cultura del placer inmediato, del lujo eterno, de las pasiones efímeras.

La tecnología nos encadena, nos dedicamos a ser más populares en un mundo virtual, nos divertimos sólo en la apariencia. Triunfan los estándares de belleza que impone el Photoshop. Nos creemos cultos e informados porque tenemos Twitter y vemos lo que los medios, nuestros amigos y gente famosa escribe o hace. Queremos ser como ellos y convertirme en la copia desgastada de un famoso.


miércoles, 6 de septiembre de 2017

Las 6 franquicias en Colombia donde usted podría invertir Este modelo de negocio es uno de los más atractivos para los que desean iniciar su emprendimiento. Encontrar la empresa ideal para depositar sus recursos y esperar un retorno de la inversión requiere de investigación.

La revista Entrepreneur dio a conocer los resultados de su informe de las 500 mejores franquicias, la cual llegó a su versión 38. Para elaborar este listado, la publicación evalúa factores como su tamaño y crecimiento, los costos de la franquicia, el soporte que reciben los franquiciados, la fortaleza de la marca (presencia en medios, comunicación, trayectoria) y la solidez financiera y estabilidad.
Archivo particular
Como parte de la metodología, para hacer comparables estos ítems, empezaron a enviarles una encuesta a los franquiciantes a 988 compañías que entregaron la información y sus respuestas se usaron para el análisis. Para ser incluido en la clasificación, la franquicia necesita tener mínimo 10 comercios operando a julio 31 de 2016, con al menos una franquicia en Estados Unidos o Canadá. Le contamos cómo quedaron clasificadas las siguientes franquicias en el ránking global y en paréntesis la posición que ocuparían para Colombia: 
#2 (1)- McDonald’s: Ray Croc, un ex vendedor de batidoras para hacer malteadas, recibió una de las llamadas más afortunadas de la vida en 1954, cuando conoció a los hermanos Dick and Mac McDonald y su modelo de negocio de hamburguesas. La película ‘El fundador’ (2017) protagonizada por Michael Keaton, hace un relato de cómo fue esta historia. En Colombia, la empresa que ofrece la franquicia es Arcos Dorados y la inversión para abrir un punto inicia en $45.000 dólares. Pero para el montaje se estima que hay que destinar entre los $500.000 dólares y los $1,2 millones de dólares por restaurante. 
#3 (2)- Dunkin’ Donuts: la empresa se remonta a 1946, cuando Bill Rosenberg, fundador de Industrial Luncheon Services, una compañía que entregaba comidas a domicilio. Rosenberg creó The Open Kettle, un negocio de donuts que dos años más tarde se convirtió en Dunkin’ Donuts. La inversión inicial en esta franquicia es de $229.000 dólares a $1,7 millones de dólares.
#11 (3)- Kumon Math & Reading Centers: el profesor de secundaria Toru Kumon desarrolló el método de enseñanza que lleva su apellido hace más de 50 años y que se originó en la batalla que su hijo tenía con la aritmética. Al darse cuenta que las bases sólidas en las operaciones simples de suma, resta, multiplicación y división eran esenciales para progresar en los niveles más altos de las matemáticas, Kumon creó una serie de pautas de aprendizaje para su hijo que luego se convirtieron para crear su propia escuela. La inversión en este negocio es de $70.000 a $141.000 dólares.
#12 (4)-Taco Bell: tras retirarse de la Marina estadounidense a los 23 años, Glen Bell volvió a su hogar en San Bernardino y abrió su primer puesto de perros calientes. Pero su verdadero interés era tener un menú alternativo, y comenzó a vender tacos a solo 19 centavos de dólares, en una ventanilla lateral que habilitó en su negocio. Los tacos se hicieron más populares que lo esperado, y así fue que empezó Taco Tia, donde este platillo era el producto estrella de la carta. Para ser un franquiciado se necesitan entre $1,2 millones y $2,6 millones de dólares, de acuerdo a Entrepreneur. 
#18 (5)- Krispy Kreme Doughnut Corp: la compañía establecida en Winston-Salem (Carolina del Norte, EE.UU) ha vendido productos como café y platillos dulces, incluyendo su dona original glaseada, desde 1937. Inversión inicial: desde $275.000 dólares a $1,9 millones de dólares. 
#19 (6) Orangetheory Fitness: entre $425.000 dólares y $981.000 es el presupuesto para tener uno de los puntos de esta cadena de entrenamiento y ejercicio. Las sesiones son personalizadas y los implementos incluyen máquinas de pesas, bandas caminadoras y bandas para correr. La compañía abrió a franquicias desde 2010. 
¿Qué tener en cuenta en una franquicia?
Escoger entre las miles de franquicias es un gran reto para los emprendedores. Por lo general, se busca una alternativa que genere un rápido retorno de la inversión. Aline Valdez, colaboradora de Entrepreneur, dio los 10 consejos para encontrar la franquicia ideal, acá le dejamos algunos: 
  1. Innovación: el emprendedor debe encontrar la franquicia que tenga una diferenciación importante, en un mercado sobresaturado, la innovación es un bien invaluable. 
  1. Que apasione: le gusta la moda pero ¿va a franquiciar un negocio de comida? No basta con tener un negocio propio sino que además, le debe gustar mucho y hay que inyectarle toda la pasión. 
  1. Conocer el mercado: si decidió poner una franquicia, debe estar enterado del sector donde va a incursionar (comida, belleza, salud, nutrición). Es fundamental tener las cifras y datos de crecimiento y desarrollo. 
  1. Tenga alternativas: analice las opciones que se le pueden presentar y aprovéchelas, según el potencial del negocio. Hay alternativas en portales como www.franquiciascolombia.co/ y  www.100franquicias.com.co/, entre otras que puede encontrar. 
  1. Conozca la franquicia: después de saber qué ofrece la marca o producto que va a franquiciar, hay que investigar todo de ellas, los fundadores, la trayectoria, cómo han crecido, sus planes a futuro, qué ofrecen y qué no, cuál es la letra menuda del contrato. Hasta si sus ideales tienen la misma filosofía suya. 

sábado, 26 de agosto de 2017

¿Cómo son los millennials y por qué se creen mejores que sus jefes?

“Una generación fallida, una partida de flojos, egoístas, creídos y pretenciosos”, es lo que pueden decir muchos acerca de los millennials, la generación que nació entre 1981 y 1995, y que en pocos años será el 75 % de la fuerza laboral en el mundo, según la empresa consultora Deloitte. Se trata de un grupo de personas que se hizo adulta con el cambio de milenio en una época de auge económico, y un desarrollo tecnológico vertiginoso.


Según Simon Sinek, escritor y coach británico, de 43 años, uno de los principales problemas de esta generación es su crianza: “Fueron chicos a los que les dijeron todo el tiempo que eran muy especiales; que podrían lograr todo solo por quererlo; que recibieron galardones, no porque los merecían, sino porque sus papás se quejaron; que recibieron mejores notas porque sus papás se peleaban con los profesores… y cuando llegaron al trabajo se chocaron con la realidad”.


Algo que caracteriza a esta generación es que todas sus relaciones están mediadas por dispositivos móviles y muchos de ellos se han vuelto totalmente dependientes de sus celulares o sus computadores, por razones que no tienen que ver solo con lo laboral, sino con su bienestar psicológico.


Varios estudios han comprobado que el reconocimiento por redes sociales provoca una sensación de bienestar porque el cuerpo libera dopamina, la hormona de la “felicidad”, la misma sustancia que el organismo produce cuando bebemos, fumamos o apostamos.


Mauricio Delgado, profesor de psicología de la Universidad de Rutgers en Estados Unidos, dijo al sitio de la Asociación Americana de Marketing que cuando generamos interacción en redes sociales se activan las mismas áreas del cerebro que se activan cuando alguien nos sonríe, cuando nos dicen que hacemos bien el trabajo o que somos unas buenas personas: “Todos estos refuerzos sociales son abstractos pero muestran una actividad similar en los centros del cerebro dedicados a la recompensa”, explicó.


Para Sinek el problema con los dispositivos móviles y las redes sociales es que dificultan profundizar en las relaciones personales. “Muchos de ellos admitirían que sus amistades son superficiales; muestran que están felices en sus fotos, pero en esta generación se subieron los índices de suicidio, de depresión y de muertes por sobredosis. Está demostrado también que las redes sociales generan ansiedad”.  


De hecho, el Informe del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses del año 2015 indicó que la población más vulnerable al suicidio en Colombia tiene entre 20 y 29 años. Y la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó en 2016 que 800.000 personas se suicidan cada año en todo el mundo a causa de la depresión y ansiedad.


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Por otro lado, el internet ha hecho de los millennials una generación impaciente. “Cuando ellos buscan en google, en 0.15 segundos tienen 45.000 resultados, pueden hablar con cualquier persona en cualquier parte del mundo en instantes, si quieren ver cómo es el Louvre, o cómo es China o cómo es África pueden verlo a través de un clic. Son la generación de la inmediatez”, dijo Héctor Mauricio Rincón, doctor en Humanidades, humanismo y persona, y doctor en Economía y Empresa. 


Es por eso que los millennials tienen una percepción distinta del tiempo en comparación con la generación anterior –la generación X- y que sienten que deben tener logros rápidamente. “Pero las cosas importantes necesitan tiempo… ellos ven la cima de la montaña pero no ven el camino”, afirmó Sinek.  


Y es la impaciencia lo que ha afectado varias áreas de la vida de los millennials, como el trabajo, por ejemplo. Son personas que definitivamente quieren flexibilidad de tiempo, no tener que cumplir horarios, ellos saben que el hecho de estar ocho horas frente a un computador no significa que estén siendo productivos. Quieren tiempo para viajar, para hacer vida social, para salir, para la diversión, para el ocio, y cuando llegan a un lugar que les elimina esta posibilidad se sienten frustrados, infelices, según explicó Rincón.  


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“Ellos se creen mejor que sus jefes – agregó Rincón- porque de verdad son mejores en muchos aspectos: manejan mejor la tecnología, se graduaron más jóvenes, hablan más idiomas y se plantean otras formas de solucionar los problemas. Nosotros, la generación anterior, hemos tenido que hacer la transición y por eso chocamos con ellos, por eso pensamos que son flojos, vagos”.


Los millennials entrevistados afirmaron que no se adaptan con facilidad a las formas tradicionales de vida. Ellos no están pensando en una pensión, no quieren quedarse 30 años en una misma empresa y no le van a poner empeño a algo que no les gusta, porque son muy importantes para sí mismos y sienten que si no hacen algo que los satisface están perdiendo el tiempo.


“Renuncian muy rápido a su trabajo porque llegan a corporaciones y ambientes laborales donde además el ser humano no importa. Luego piensan que ellos son los culpables. Pero no son los culpables, porque los papás no los criaron bien. Ahora la responsabilidad recae en ellos mismos y en los nuevos líderes para que puedan aprovechar su potencial”, dijo Sinek.


En defensa de los millennials, ellos han sido los protagonistas de hechos como La Primavera Árabe, que fue posible gracias a Twitter; son responsables de sitios como Wall Street, están al frente del manejo de la información que reveló Wikileaks, son los creadores de las redes sociales, y de grandes innovaciones tecnológicas y emprendimientos.


Nicole Chapaval, Head of Education (Lider en educación) en Platzi, una de las plataformas de educación en línea más exitosas en habla hispana, dijo que no cree que la generación sea floja sino que funciona distinto: “Es generación de oportunidades, sobre todo hechas por nosotros mismos. Lo que pasa es que el internet nos mostró que existían otras formas de vivir, otras formas de acercarnos a la educación, al trabajo y al consumo; cuando tienes esas posibilidades tu panorama es más abierto y quieres intentar otras formas de vida”.


Según Chalpaval si los millennials encuentran un trabajo y un lugar en el que se sienten bien, en el que pueden hacer lo que les apasiona, serán las personas más esforzadas: “En Platzi, por ejemplo, a nadie le gusta madrugar pero si llegas a las 10 de la noche todavía hay gente; puede que un día no quieren venir a la oficina y pueden entregar su trabajo desde la casa, la biblioteca o desde un café y no pasa nada. No es una generación floja, es una generación que trabaja distinto. Ahora, sí hay empresas en las que quieren jugar todo el tiempo, pero esas son las que no prosperan. Pero si ves las nuevas startups y las empresas emprendedoras exitosas, son lugares en los que se trabaja muy duro”.  


La soledad y el individualismo es otra característica importante de esta generación. Ellos se sienten muy importantes, por eso muchos no se quieren casar, no quieren tener hijos, no quieren renunciar a las posibilidades del mundo, a los viajes y a conocer otros lugares o estudiar más, por eso algunos los tildan de egoístas. “No somos egoístas, cuando hay una causa podemos unirnos y comprometernos, lo que pasa es que tenemos claro lo que queremos. Sabemos que queremos viajar, sabemos que queremos emprender y sabemos lo que significa un hijo para esos planes. Y pienso que no es una negación rotunda, pero queremos hacer primero otras cosas. Más que nada creo que somos más conscientes”, concluyó Chapaval.


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Los millennials entonces son esa generación que implica un reto para la generación anterior y que probablemente podrá ser más comprensiva con la generación que viene, con la generación Z, esa que según los expertos será más individualista y le dará mucha más importancia a la tecnología y la virtualidad.



domingo, 20 de agosto de 2017

Por qué tantos en Venezuela están eligiendo Italia para huir de la crisis


Una pistola apuntada a su cabeza y un ladrón que le gritaba a su cómplice "¡Mátala, mátala, quítaselo!" fueron las gotas que derramaron el vaso de Magalí* y Fabio*.

Era diciembre de 2016 en Puerto La Cruz, una ciudad del oriente de Venezuela. A ella le robaron el anillo de graduación, a él el celular.

"Me afectó mucho. Ya habían matado a mi primo para robarle la moto y dijimos basta", le cuenta Magalí a BBC Mundo.

Una semana después, la pareja compraba los boletos de avión para irse de Venezuela.

No eligieron Colombia, Panamá, Estados Unidos o España, destinos más tradicionales para los inmigrantes venezolanos. Tampoco el Cono Sur, que reporta un aumento importante del flujo migratorio desde Venezuela.

Eligieron Italia, concretamente Milán.

Magalí y Fabio no son un caso aislado.

Aunque es difícil precisar una cifra, se sabe que el número de inmigrantes que están saliendo del país ha aumentado en los últimos años.

Según datos del 2015 del Pew Research Center, con sede en Washington, basados en informes de Naciones Unidas, que incluye información sobre todo aquel que haya vivido por más de un año en otro país, Italia comparte con Colombia el tercer puesto de países con más inmigrantes venezolanos (50.000cada uno), detrás de España (con 150.000) y Estados Unidos (con 200.000).

"Si no te mata la delincuencia, te mata el hambre": el drama de los 25.000 venezolanos que a diario entran caminando a Colombia desde Venezuela

La cifra es considerablemente mayor a la registrada en el año 2000, cuando eran 10.000 los venezolanos en Italia. Y es posible que aumente dada la reciente oleada migratoria.

Milán, ItaliaDerechos de autor de la imagenOLIVIER MORIN / GETTY IMAGES

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Magalí y Fabio dejaron Venezuela para irse a Milán, la capital económica e industrial de Italia.

¿Pero qué es lo que atrae a tantos venezolanos a Italia? Las explicaciones hay que buscarlas en el pasado.

Sangre italiana en el Caribe

Tal como sucedió en varios países de Sudamérica, desde la llamada entreguerra europea miles de inmigrantes italianos eligieron Venezuela como destino.

Algunos porque encontraron allí un salvavidas contra la pobreza y otros como trabajadores temporales de la industria petrolera (sobre todo durante los "boom" petroleros de las décadas del 50 y 70).

Sus huellas en la sociedad venezolana son muchas y profundas. Tal vez la más curiosa es que Venezuela es el segundo país con mayor consumo de pasta per cápita del mundo, detrás de Italia, por supuesto.

Así lo indican los datos del 2011 de la Organización Internacional de la Pasta (IPO), los últimos que se conocen.

Plato de pastaDerechos de autor de la imagenOLIVIER MORIN / GETTY IAMGES

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Italia es el país que consume más pasta, pero le sigue Venezuela.

Pero además, aquellos inmigrantes dejaron su ADN.

"Estimamos que hay 2 millones de descendientes de italianos en Venezuela", le explica a BBC Mundo el primer secretario Lorenzo Solinas, encargado de prensa de la Embajada de Italia en Caracas.

Buena parte de estos descendientes -"no todos", se apresura a aclarar Solinas- tienen derecho a la ciudadanía, dado que Italia se rige por el criterio jurídico Ius sanguinis -derecho de sangre, en latín-, por el cual la ciudadanía se concede por filiación biológica o adoptiva, independientemente del lugar del nacimiento.

Sólo entre 2013 y julio de 2017, Italia concedió 17.572 ciudadanías por Ius sanguinis, según datos proporcionados por su representación diplomática.

Qué países de América Latina alimentan a la Venezuela de la crisis

Migración a la inversa

"Una de las principales razones por las que eligen Italia es porque tienen un pariente italiano", explica Angélica Velazco, una venezolana de 30.

"Los que se vienen es porque tienen el pasaporte italiano", prosigue la periodista, traductora y autora de la tesis de maestría "Diversidad cultural como oportunidad y desafío: reportaje sobre la inmigración venezolana en Milán, Italia".

"Se está dando un tipo de inmigración a la inversa, los hijos de italianos están volviendo", agrega, quien emigró a Milán hace dos años junto a su marido.

La investigadora Angélica Velazco reporteando en una manifestación en Caracas.Derechos de autor de la imagenANGÉLICA VELAZCO

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Angélica Velazco trabajaba como periodista en Caracas y emigró a Milán hace dos años.

Fabio, el joven asaltado junto a su pareja, es un ejemplo de este perfil de inmigrante.

Nieto de un italiano llegado a Venezuela en 1948, con ciudadanía desde los 8 años, criado en lengua italiana hasta que comenzó la escuela, decidió venir a Italia porque "el idioma y los documentos" ya los tenía.

Aquí se casó con Magalí y le cedió el derecho al permesso di soggiorno (permiso de residencia).

"Vinimos a Milán porque hay más posibilidades. Mi familia vive en el sur, cerca de Nápoles, pero allí tampoco hay mucho trabajo", cuenta Fabio.

"Y nos decidimos por Italia porque pensamos que, en el peor de los casos, teníamos a la familia cerca".

Pero a diferencia de su abuelo, Fabio y todos los inmigrantes no llegan a un país lleno de oportunidades. En Italia la tasa de desempleo es de 11,3% -la tercera más alta de Europa detrás de España y Grecia-y el desempleo entre los jóvenes alcanza el 37%.

Estos últimos conforman el grueso de los 157.000 italianos que solo en el 2016 emigraron en busca de oportunidades de trabajo, la mayoría hacia el Reino Unido y Alemania.

Paralelamente, Italia es el epicentro de una crisis migratoria sin precedentes.

Migrantes en las costas italianas, en el Mediterráneo.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES

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En algunas partes de Italia la crisis migratoria se vive de cerca.

Solo entre enero y mayo de 2017 desembarcaron en sus costas 50.041 personas, la mayoría provenientes de África (casi la misma cantidad del acumulado de inmigrantes venezolanos entre el 2000 y el 2015).

Como consecuencia, la histórica hospitalidad italiana empieza a flaquear, azuzada por el discurso nacionalista y antimigración de los partidos de derecha.

"No podíamos soñar"

El asalto fue determinante para Magalí y Fabio, pero la posibilidad de emigrar ya estaba en sus conversaciones.

Ella es ingeniera electrónica y él ingeniero civil. Juntos ganaban "mejor que cualquier venezolano", pero no podían aspirar a nada más que pagar el alquiler y la comida.

"No podíamos soñar con otras cosas, ni siquiera con tener un hijo", dice Magalí.

Además, como exempleada del Estado, Magalí dice haber sufrido persecución política por no adherir a la causa del gobierno.

"Me tenían con contrato temporal y no me subía el sueldo porque no iba a las marchas", asegura.

Partidarios del chavismo en Caracas durante el cierre de la campaña para la Constituyente de Venezuela.Derechos de autor de la imagenFEDERICO PARRA / GETTY IMAGES

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Magalí cuenta que tuvo problemas en Venezuela por no participar en las marchas.

Edithribel Rosa, 21 años, también alega hostigamiento e inseguridad como razones para decidir salir de Venezuela. Nació en Guárico y antes de irse estudiaba ingeniería en hidrocarburos.

"Por un lado, era constante la delincuencia, había robos todos los días e incluso violaciones. Además, para poder pasar las materias, estudiáramos o no, teníamos que ir a las marchas. Los del centro de estudiantes nos decían que debíamos ir porque iban a pasar lista y quien no asistía no tenía los puntos de las materias", relata.

Llegó al cuarto trimestre y dijo basta: "Así no iba a poder terminar nunca".

"Y aunque me graduara, ¿dónde iba a trabajar?", se pregunta.

Según cuenta, por militar en un partido de oposición, llegó incluso a sufrir agresiones físicas.

"Además de los golpes me acosaban. Soy de un pueblo. Mi madre tiene una peluquería en pleno centro. Todos sabían que era opositora", señala.

"El día que me vine para acá entraron a mi casa y me robaron todo", agrega.

Edithribel Rosa (a la derecha) en una manifestación en Milán.Derechos de autor de la imagenEDITHRIBEL ROSA

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Edithribel Rosa (derecha) pidió asilo político en Italia.

A Italia llegó en abril de 2016 con la ayuda de la hija de su madrina que vive en Milán, quien la ayudó con la mitad del costo del pasaje y le consiguió sus primeros trabajos como limpiadora, niñera, camarera, "de todo".

Dado que Edithribel ingresó a Italia como turista, su visa de permanencia caducó a los tres meses y hoy su estatus migratorio es "ilegal".

En este sentido, la abogada venezolana Rosa Cristina Martínez, también residente en Italia y especializada en trámites migratorios, advierte: "No recomendaría ingresar como turista si lo que se pretende es trabajar (…). La condición de turista no es convertible ni en condición de trabajo autónomo ni dependiente".

Otro camino posible, válido solo para aquellos que tienen familiares directos -cónyuge, hijos menores de edad, progenitores- con residencia legal en Italia, es el ricongiungimento familiare (reunificación familiar).

Asilo político

Para todos los demás, "la única salida posible es el asilo político", dice la abogada.

Eso, siempre y cuando se cuente con el "arsenal probatorio" señalado en la Convención de Ginebra, firmada en 1951 y ratificada por Italia en 1958.

Eso hizo Edithribel: "Pedí asilo político".

Este mes tiene su primera cita. Allí debe demostrar con informes médicos que en Venezuela sufrió agresiones, que participó en protestas, que está afiliada a un partido político.

No conozco venezolanos que lo hayan conseguido (el asilo), pero sí a algunos que incluso ya pudieron renovar el permiso provisional. Con eso al menos puedo trabajar"

Edithribel Rosa, venezolana

"Es incierto que me lo den. El trámite demora dos años. Después de la primera cita me dan un permiso de residencia provisional", cuenta.

Y agrega: "No conozco venezolanos que lo hayan conseguido, pero sí a algunos que incluso ya pudieron renovar el permiso provisional. Por lo menos con eso puedo trabajar legalmente".

Las estadísticas del Observatorio Regional para la Integración y la Multietnicidad de Lombardía, la región a la que pertenece Milán, indican que de un total de 123.600 pedidos de asilo en 2016, el Estado italiano concedió 4.808, apenas el 3,8%.

"No es una opción, es una necesidad"

"Soy de las pocas afortunadas que han salido de Venezuela con su mismo trabajo", le dice a BBC Mundo Myriam Rodríguez.

Esta contadora pública de 31 años nació en Maracaibo y llegó a Milán en enero de 2016, para trabajar en la misma empresa trasnacional en la que se desempeñaba en su país.

Myriam RodríguezDerechos de autor de la imagenMYRIAM RODRÍGUEZ

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Myriam Rodríguez viajó con trabajo desde Maracaibo a Milán.

Si bien cuenta que su vida en Venezuela la "ahogaba", irse no estaba en sus planes.

"Tenía la esperanza de que las cosas iban a cambiar. Pensaba en seguir peleando para lograr tener una mejor Venezuela, con más oportunidades, en poder crecer en lo personal y profesionalmente. Voy a cumplir 32 años y no me veo teniendo una familia allá", relata. "Pero llega un momento en el que dices ¡basta!".

Otra de las razones por las cuales decidió aceptar la oferta de traslado fue la posibilidad de ayudar económicamente a sus progenitores.

"Es duro ver que tus padres, que han dado su vida para ayudarte a crecer, no tienen la capacidad económica de vivir una vejez decente", explica.

"Irse de Venezuela no es una opción, es una necesidad", concluye y rompe en llanto.

Cuando terminé la maestría sabía que no podía regresar, porque las cosas que me hicieron irme no habían cambiado"

Ángel, venezolano en Italia

Ángel* también tiene la fortuna de vivir en Italia haciendo el trabajo para el que estudió. Llegó en 2013 a hacer una maestría en gerencia de ingeniería (es ingeniero mecánico) y al terminar le ofrecieron un trabajo en su área.

"Cuando terminé la maestría sabía que no podía regresar, porque las cosas que me hicieron irme no habían cambiado", le afirma a BBC Mundo. "Me fui porque había demasiado factores externos que afectaban directamente mi vida y que no podía controlar, como la macroeconomía, la inflación, la inseguridad".

En su caso, no sufrió hostigamiento ni presiones, aunque fue representante estudiantil y estaba adherido a un partido político de oposición.

De sus 18 primos por rama materna, solo uno vive en Venezuela. Y todos sus compañeros de generación han emigrado.

"Ya no tengo amigos allá", dice, y situaciones similares describen Myriam, Edithribel, Magalí y Fabio.

De receptores a emisores de migrantes

Una de las preguntas que se hizo la investigadora Angélica Velazco para su tesis fue cómo son los venezolanos cuando salen de su país. La respuesta podría resumirse así: novatos.

"No estamos acostumbrados a esto. Hemos sido siempre una sociedad receptora de inmigrantes, no una que saca a la gente de su país. Esto nos está costando", señala.

Según su investigación, en Milán les está costando mucho más.

"Me llamó la atención que los venezolanos no nos vemos mucho las caras. Somos como una diáspora, cada cual va por su lado. No hay organizaciones, no tenemos donde reunirnos", cuenta Velazco.

No estamos acostumbrados a esto. Hemos sido siempre una sociedad receptora de inmigrantes, no una que saca a la gente de su país"

Angélica Velazco, investigadora

La diferencia con las comunidades ecuatoriana y peruana, las más grandes de Latinoamérica en Italia, se le hizo evidente.

Mientras los primeros cuentan con organizaciones y redes de contención, los venezolanos no tienen un "punto de contacto". Por esto fue difícil incluso contactarlos para su investigación. Tampoco fue fácil para esta cronista conseguir testimonios.

"Hay mucho miedo y mucha desconfianza. El proceso social de degradación nos ha hecho intolerantes para con nuestros paisanos. Otras comunidades se muestran más solidarias entre sí", señala la investigadora.

"Mi conclusión principal es que nos cuesta mucho organizar un plan migratorio, sobre todo por las circunstancias en las que nos vamos, que han hecho que salgamos de forma apresurada y sin planificación".

Calle de CaracasDerechos de autor de la imagenFEDERICO PARRA / GETTY IMAGES

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Myriam, Magalí, Fabio, Ángel y Edithribel no se plantean volver a Venezuela en el corto plazo.

Pese a ello, ni Myriam, ni Magalí, Fabio, Ángel o Edithribel consideran la posibilidad de volver a Venezuela en el corto plazo.

"No alcanza con que caiga el gobierno para que las cosas mejoren rápidamente, porque es un país que hay que reconstruir desde las cenizas", dice Myriam.

"Así cambie el gobierno la mentalidad ya es otra. Eso de que robar y matar es visto como un trabajo, o que las personas prefieran y esperen que el gobierno le regale las cosas... Lo veo difícil", piensa Fabio.

"La posibilidad de volver siempre estuvo en mi cabeza, pero Venezuela es un país que ha perdido demasiado los valores, y me refiero a valores de seres civilizados. No hay ley, estamos al borde de la anarquía", opina Ángel.

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