domingo, 16 de junio de 2013

Las pruebas te forman

“Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará”. (Isaías 35:4)

La vida no es nada fácil y, por lo tanto, debemos aprender a luchar para alcanzar los deseos del corazón. Esta fue una de las tantas enseñanzas que Jesús dio a sus discípulos para que se fortalecieran en momentos de lucha, al enfrentarse a persecuciones que no podrían evitar por el hecho de ser seguidores y enseñadores de su Palabra; él les dijo: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33b).

Con estas palabras de aliento, los impulsaba a seguir adelante en la misión delegada, pues nunca quedarían solos. Hoy como cualquier hijo de Dios comprometido con Él, no estamos excluidos de enfrentarnos a fuerzas hostiles que atacan en cualquier momento. Actualmente, esas mismas palabras: “No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”(Juan 14:27b), siguen sonando no sólo en nuestros oídos, sino que llegan a cada corazón con tanta intensidad, que nada puede ahogar estas palabras de aliento, las cuales confirman que no estamos solos.

El gozo de vivir enlazados con Cristo nos hace superar las crisis, sacándonos victoriosos al otro lado, y poniéndonos a salvo. La confianza y seguridad vienen de una firme relación con Jesucristo, quien vive en nuestros corazones. Él nos ayuda a navegar por los mares turbulentos de la vida, sin naufragar.

Dios, nuestro creador, no nos hizo para vivir con un corazón apocado, ni manos cansadas o rodillas endebles. Podemos ver cómo sus palabras nos alientan y estimulan a vivir la vida de victoria que nos ha preparado; sólo la seguridad de su amor nos hace aceptar con obediencia nuestro fin: seguirlo a Él y obedecer sus mandatos.Muchos nos debilitamos ante las crisis o la adversidad, pero no debe ser así, puesto que solo ante Dios y ante su Poder es que debemos quebrantarnos, humillarnos, despojarnos de sí mismos para ser fortalecidos. Cuando nos arrodillamos ante Dios cobramos fuerzas y ánimo para hacerle frente a las batallas personales.

“Padre maravilloso, gracias por estar presente en esta mañana, por regalarnos un nuevo amanecer, hoy sabemos que la vida no es nada fácil y, por lo tanto, debemos aprender a luchar para alcanzar los deseos del corazón; que hermosa oportunidad de ser formados a través de las diferentes pruebas. Hoy somos conscientes que por tu gran amor, vivimos situaciones incómodas que nos están formando como verdaderos hombre y mujeres de fe. Te entregamos cada una de nuestras dudas y no permitas que nuestros corazones se desalienten; ayúdanos en todo tiempo porque reconocemos nuestra pequeñez e incapacidad. Tú estás con nosotros a pesar de los errores que sabes bien pudiéramos cometer, nos ayudas a permanecer de pie ante la vida. Tú eres el Padre que siempre soñamos, nuestro amor eterno, nuestra razón de ser, nuestra dulce compañía.” Amén

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.

Mensaje basado en el devocional  "Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro".

rc


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